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RUTA realizada por
Daniel Tejerina y tomada de
http://www.escubiello.com/
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PEÑA DE LAS PINTAS
Punto de partida: Las Salas
Desnivel: 973 m
Altitud: 1.983 m..
Dificultad: Media
Tiempo: 3 a
4 horas de subida y unas 2,5 horas de bajada
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Las Pintas desde el puerto
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Las Pintas es la montaña por excelencia de Las Salas, su símbolo principal.
Por eso subir a su cumbre, donde hay una imagen de la Virgen de Roblo, patrona del pueblo y del
Valle del río Dueñas, es excursión obligada para todo el
que se considere amante de la zona. Es una mole de piedra caliza, de un blanco
intenso, salpicada por pequeñas manchas negras (“pintas”) originadas por los arbolitos y matorrales
(sabinas y gorbizos, especialmente) que, de tramo en tramo, la cubren.
Además, la subida es sencilla y bonita y las vistas desde el alto
realmente impresionantes.
Pero
la subida a la Peña
de las Pintas es algo más que subir hasta su cima y por eso es
recomendable conocerla en toda su amplitud,
tanto a lo alto como a lo ancho, y emplear un día completo en la
excursión aunque en realidad se tarden sólo poco más de 3
horas en llegar a la cumbre. La subida puede hacerse por muchos sitios (por los
canalizos de Salamón, por los antiguos pueblos de Anciles o de Huelde,
etc.) pero la subida de verdad es, por supuesto la que empieza en Las Salas.
Iniciamos
la ruta por el camino de los Pozos
frente al Bar Las Pintas y en poco mas de media hora de caminar, sudando un
poco, estaremos en los Praos
Bajeros donde hay una fuente fresca.
Allí podemos optar por continuar por el camino hacia adelante (Pronto se
bifurca en dos pistas: mejor coger la de arriba, que pasa por una caseta
forestal con fuente con pilón que siempre mana) o bien, más
corto, tirar derecho por la vallina que sale sin senda marcada frente a la
fuente de los Praos Bajeros hasta llegar a los Arrosos donde hay otra fuente con pilón que nunca
mana mucho. Unos 50 metros
por encima de ésta última fuente están Los Collaos, dando ya vista al pantano. Hasta aquí se
hubiese llegado igual siguiendo la pista antes indicada que después de
pasar por la caseta gira bruscamente a la derecha antes de subir a los Arrosos.
Hasta los Collaos suben sin problemas los todoterrenos aunque
lógicamente es más bonito disfrutar de la subida completa desde
el pueblo; al menos la primera vez, porque luego es fácil caer en la tentación
y dejarse llevar por las cuatro ruedas para ahorrarse los primeros 200 m. de desnivel.


Desde
los Collaos, hacia la izquierda comienza a subir en suave pendiente una vereda bien marcada que hay que coger bien desde un
principio para no perderse y en la que empiezan ya a verse unas manchas
amarillas que guiarán al caminante hasta la cumbre sin pérdida.
La vereda (llamada Vereda Borriquera)
pasa por la bocamina de unas antiguas minas de cobre (pirita, calcopirita) que ya explotaron los romanos y que
estaban en activo aún hace menos de un siglo. Puede recorrerse la
galería durante unos 30
metros con una linterna. No tiene nada interesante. En
20 minutos desde los Collaos se llega a la Traviesa, amplia campera que atraviesa de una lado al otro
(de Este a Oeste) la
Peña de las Pintas. Desde el pueblo se habrá
tardado una hora y media más o menos. Esta campera, casi siempre verde,
es un lugar precioso para descansar y pasear y hacer un alto importante en el
camino hacia la cumbre. Se habrán subido ya unos 450 m. de desnivel.
De hecho es también
una bonita y corta excursión subir sólo hasta la Traviesa y recorrerla de
un lado a otro descubriendo sus rincones. Por
el Este (hacia la derecha) puede irse por veredas de cabras hasta dar vista a
Horcadas y al pantano sobre terreno del antiguo pueblo de Huelde. Con suerte se
podrá encontrar una fuente marcada con un mojón de piedras que
lleva el bonito nombre de la Fuente de los Tres Rebollos y que mana en
invierno y primavera aunque su agua
desaparezca a los pocos metros. Si desde aquí se vuelve hacia
atrás (al Oeste) puede subirse a la cercana Cueva de las Chinas que durante muchos años servía de
refugio nocturno para las vacas jóvenes no paridas (“chinas”
o novillas) que permanecían allí durante la época de buen
tiempo. Hasta más de 100 vacas podían dormir en su interior que
aún ahora tiene el suelo cubierto de abono. Es interesante verla. En el
centro más o menos de la
Traviesa hay una pequeña caseta rústica, recientemente restaurada, donde
dormían los pastores que subían a cuidar las chinas o a dar sal a
las cabras que por la Pintas
campean. Continuando hacia el Oeste, es decir hacia la izquierda en el sentido
de la subida, se dejan muy cerca de la vereda y en la parte de abajo
(izquierda) dos fuentes con sendos
pilones, que manan muy poco: la cimera es la del Argayo y la bajera la de la Gorgolina (ésta mana algo más). Son un buen nido
de renacuajos (¿de donde procederán?) y el único sitio
seguro para coger agua en toda la
Peña de la Pintas. Continuando
nuestro recorrido por la
Traviesa puede buscarse, hacia la izquierda y algo hacia
abajo en una sierrina paralela, el famoso Pozo de la Cabrera, que se
encuentra junto a un gran roble seco, y que es una sima profunda ( más
de 30 m.
como poco) a la que con cuidado puede uno asomarse y comprobar su profundidad
arrojando piedras. Nadie, que se sepa, ha bajado a su fondo. Y por fin se llega
al Monte de la LLueza, monte frondoso de hayas, ya en el límite
con terreno de Salamón a dónde puede bajarse sin problemas por
buenas veredas y trecheros para desde allí regresar a a Las Salas
tranquilamente por la carretera y completar así una bonita
excursión. Todo ello en una mañana, apretada pero intensa.
Retomando
nuestra subida al alto de las Pintas nos situamos en la caseta de la Traviesa y cruzamos esta campera hacia arriba, a lo ancho, y
algo hacia la izquierda a buscar en la peña el inicio de una vereda que,
en un trazado de izquierda a derecha y por terreno bien señalado, nos
conducirá hasta la
Majada de Arriba al pie de un pequeño arbolito.
Está indicada con manchas amarillas y en el camino existe una fuente que
a pesar de su nombre no lo es tal ya que solo tiene agua en invierno y
primavera: se trata de una oquedad en la peña, a mano izquierda según
se sube, que recoge agua en su seno y que se puede beber sólo si se
dispone de una paja para chupar esta agua. Por eso se le llama Fuente de
la Paja. Desde el arbolito antes indicado se debe cruzar en
sentido ascendente la Majada
de Arriba, pequeña campera con hierba abundante entre tanta roca.
Las
manchas amarillas que indican el itinerario recomendado de subida van ahora
prácticamente derechas hacia arriba a buscar los Serrones Negros, zona de piedra muy oscura que cubre la parte
izquierda de las Pintas en su entronque con los canalizos de Salamón.
Sin embargo, como decíamos al principio, es recomendable conocer esta
montaña en toda su amplitud por lo que desde la Majada de Arriba nos
debemos dirigir subiendo por itinerarios o veredas bastante evidentes y exentos
de peligro hacia la derecha hasta cumbrear la Peña en su pico E, llamado
también Pico de Huelde (1.978 m.) donde
hay una cruz de hierro. Desde este pico la vista sobre el pantano y sobre
Riaño y su entorno es impresionante. Hasta aquí habremos tardado
aproximadamente una hora y media desde la Traviesa.
Una
vez tomado un pequeño descanso en este pico y disfrutado de sus
espléndidas vistas iniciaremos el recorrido completo de los tres
picos, que nos llevará otros 45 minutos, y nos dirigiremos hacia el más alto que es
el pico W, o pico de Salamón (pues hace frontera con terreno de este
pueblo), después de haber pasado por el pico de Enmedio o pico de
Las Salas. El recorrido es evidente y
sólo hay que poner un poco de cuidado en la parte final al llegar a la
cumbre por las caídas tan vertiginosas que, sobre todo hacia el N tiene
la peña.
Imagen
de la Virgen
de Roblo en el alto de las Pintas
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En el alto del pico de Salamón (1983
m.) hay un mojón o vértice
geodésico que lo afea bastante y un buzón escondido bajo unas piedras con un cuaderno en el
que el caminante podrá dejar constancia de su paso por allí. Pero
la seña de identidad más importante de la cumbre es una imagen
de la Virgen de Roblo, patrona
de Las Salas, Salamón y Valbuena, subida en 1971, que preside desde
estas alturas el soberbio paisaje que desde allí se divisa. Es
probablemente una de las cimas con unas vistas panoramicas más
completas hacia todos los puntos cardinales.
Los Picos de Europa, las montañas palentinas de Peña Prieta, las
sierras de San isidro y Vegarada, el Susarón sobre el Porma y, en
días claros, hasta la catedral de León… Junto a la Virgen
hay dos placas conmemorativas y un pequeño altar labrado en la roca
caliza en el que se han celebrado muchas misas el día 15 de
Agosto, día de clásica
romería de subida todos los años desde Las Salas. El tiempo total de subida, de haberlo
hecho directamente hasta este pico sin recorrer los tres completos, hubiera
sido de unas tres a cuatro horas desde el pueblo.
Para bajar puede seguirse el mismo camino marcado con la
pintura amarilla hasta la
Traviesa. Al pasar por los Serrones Negros podremos intentar descubrir una fuente (¿?)
en las piedras mojadas que no es sino las escurrideras del agua entre las
peñas cuando ha llovido, pero que alguna vez permite saciar la sed.
Al llegar a la Traviesa, en lugar de tomar el mismo
camino que a la subida, es decir el de la Mina, puede optarse por bajar
“a derecho” desde la caseta a la Villa
Caballar, collado de paso a los Pozos desde Valdesalamón,
para, desde dicho collado, por estrechas veredas de cabras, ir hasta Valdesalamón
(a la derecha del collado según se
baja) y bajar después por el marcado camino de carro que hay hasta el
pueblo. Hay otras bajadas también posibles (por Matascalientes, por el
Cuchillar, etc) aunque no tan recomendables como las reseñadas. En poco
más de dos horas y media,
más los imprescindibles descansos, puede uno llegar desde el alto hasta
el
pueblo.