RUTA
realizada por Daniel Tejerina y tomada de http://www.escubiello.com/
Volver a las rutas
EL GILBO
Punto de partida: Horcadas
Altitud: 1.677m.
Desnivel: 570m.
Tiempo: 2 horas
de subida y 1,30 de bajada
Dificultad: Media
El Gilbo visto desde
Riaño

Horcadas y el Gilbo
El Gilbo es
una montaña curiosa. No tiene mucha altura (1.677m.) y sin embargo posee unas vistas espectaculares desde su
cima, en especial sobre el pantano.
Si se mira el Gilbo desde Horcadas (por donde transcurrirá nuestra ruta de subida)
parece una montaña algo sosa sin demasiado atractivo. Pero si se le
observa desde Riaño es la
montaña más esbelta de toda la crestería que rodea la zona
incluyendo las Pintas y el Yordas. Su perfil
piramidal es el de la típica montaña que un niño pintaría
y no en vano lo han denominado algunos pomposamente
“el Cervino leonés”.
Incluso ha servido de fondo para varios anuncios de
Castilla-León. Sea como sea, la ascensión al Gilbo
es una excursión recomendable, corta, sencilla y gratificante, que
sólo tiene el inconveniente de que su afilada cresta obliga a caminar
con mucho cuidado durante los últimos metros cerca de la cumbre ya que
las caídas que hay a un lado
y al otro no son aptas para personas con vértigo ni para niños
sueltos.
Para subir al Gilbo
lo haremos desde Horcadas, pueblo
encantador vecino de Las Salas (a 5 minutos en coche y a una hora andando),
partiendo desde
camino
llega a un pilón o abrevadero, con fuente,
en medio de unos bonitos praos. Hasta aquí podríamos haber
llegado también por alguno de los otros caminos dando un rodeo algo
mayor.
La subida (que cada vez se va haciendo más pendiente) discurre ahora por entre piornos en dirección a la zona de peña del Gilbo que lo tendremos de frente. La ruta correcta hay que cogerla bien desde un principio para lo cual hay que llegar, por unas veredas que van de derecha a izquierda, hasta un pequeño collado verde medio escondido detrás de un gran peñón que nos queda de frente y algo hacia nuestra izquierda. Allí haremos un descanso y buscaremos unos hitos o montoncitos de piedras que van señalando el camino a seguir y que ya desde este punto transcurrirá siempre por terreno pedregoso sin hierba.
Para orientarse en la
ascensión debemos dirigirnos hacia una
pequeña V que hay en la arista cimera por encima y a la derecha de un arbolito. Hasta allí llega la
ruta marcada por los hitos de piedra que se deben seguir aunque la subida es
bastante evidente. En algún paso habrá que ayudarse con las manos
aunque sin mayor problema. Una vez
coronada la cresta, dando vista ya al valle de Anciles con
Desde la cumbre
Como
ya indicamos, la vista desde la cima es soberbia y anima a quedarse allí
un buen rato. A nuestros pies está Cueto
Cabrón, pico hermano y vecino del Gilbo.
Cerca, las Pintas (en una de las
vistas más bonitas de esta Peña) y un poco más allá
las Rebequeras y el Yordas.
Y a lo lejos los Picos de Europa.
Pero quizás la vista mas espectacular sea la del propio pantano que, con
el viaducto y Riaño en el
centro del paisaje, se puede ver casi en su totalidad.
El descenso se hace por el mismo itinerario de la subida, también con cuidado especialmente en su primer tramo.
En una mañana habremos disfrutado de una magnífica excursión que podremos completar con un buen cocido en el bar de Loli en Horcadas.